A veces decimos “tengo estrés” cuando en realidad vivimos con ansiedad. ¿La diferencia?
El estrés suele tener un origen claro y acotado (un examen, un proyecto). Cuando el evento pasa o lo resuelves, baja. Responde bien a estrategias de resolución de problemas: priorizar, planificar, pedir ayuda, dividir tareas.
La ansiedad es más difusa y anticipatoria: rumiación (“¿y si…?”), sensación de amenaza sin un peligro concreto, evitación de actividades. No se calma solo “haciendo más”; responde mejor a tolerancia a la incomodidadexposición gradual y regulación fisiológica.
Señales orientadoras:

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