— Testimonios

Lo que dicen mis pacientes

Historias de mujeres que aprendieron a comprender sus sensaciones, bajar el miedo y retomar actividades que habían dejado de hacer.

Volví a tomar el metro sin pedir compañía
Temía que me diera otro ataque en el trayecto y evitaba salir sola. Con Alfredo entendí qué era lo que sentía, practicamos respiración dosificada y exposición gradual. La primera vez que viajé sola lloré, pero de alivio. Hoy lo hago a mi ritmo y sin miedo.
Dormí de corrido después de años
La ansiedad nocturna me tenía agotada. Ordenar mi rutina, aprender a regular mi cuerpo y no pelear con las sensaciones fue clave. No fue mágico, pero en pocas semanas empecé a descansar y cambió mi ánimo.
Dejé de chequear mi pulso cada minuto
Creía que me pasaría algo ‘grave’. Trabajamos reinterpretación de pensamientos y tolerancia a sensaciones. Ahora, cuando aparecen, sé qué hacer y ya no me asustan.
Volví a manejar en carretera
Hacíamos micro-exposiciones y anclajes. Me tomó tiempo, pero recuperé la seguridad para salir con mi familia sin estar pendiente del ‘y si…’